Benjamín Álvarez | ClsComunica
Morelia, Michoacán a 22 de junio de 2026. Desapariciones, asesinatos presenciados por menores de edad y familias fragmentadas son algunas de las consecuencias que personas vinculadas al crimen organizado describen al advertir sobre los riesgos de ingresar al narcotráfico en México.
Los testimonios, difundidos como una especie de mensaje preventivo para adolescentes y jóvenes, muestran una cara poco visible de la delincuencia organizada, ya que, en lugar de exaltar la vida criminal, los participantes relatan episodios que dejaron secuelas permanentes en sus entornos familiares.
El primero de ellos recordó la desaparición de un primo de apenas 18 años. El joven había sido acercado a actividades relacionadas con estos grupos y meses después fue privado de la libertad.
“Me buscó un primo para pedirme jale. Quería cambiar. Le di quebrada para que se fueran a un punto. Acá que tenerlo guachado, poder verlo. Tenía 18 años el güey. Hace 3 meses lo levantaron”, dijo.
Otro relato aborda una de las motivaciones más frecuentes detrás del reclutamiento criminal: la necesidad económica, pues detalló que ingresó a la delincuencia para apoyar a su madre.
Sin embargo, reconoció que la actividad terminó alejándolo precisamente de la persona que pretendía ayudar.
“Yo me metí a la maña para ayudar a mi jefita, pero neta, cuando ella se puso mala, yo no estuve allí. Pónganse a trabajar, pónganse a hacer otra cosa. Aliviánense”.
La historia más dramática gira en torno a un asesinato ocurrido recientemente, ya que, de acuerdo con el testimonio, la víctima fue ejecutada frente a su hijo de 10 años.
“Hace menos de una semana también quebraron un camarada, güey. Le vaciaron todo el cargador de una 40 y a la verga, su hijo presenció. Dejó una niña de 14 años huérfana, compa”, detalló.
El narrador comentó que muchos jóvenes desconocen las verdaderas consecuencias de involucrarse en estas actividades.
“La neta, pues no, esa madre no es para andar jugando, esa madre no es juego. Cuídense, morros, la neta no es para andar así: ‘Ah, que yo le entro’, no es acá, no es un juego de esa madre. Ya saben a lo que se atienen, terminan en la cárcel, muerte. ¿Para qué quieren? La neta no le anden buscando, cámara, está cabrón”, insistió.
Los relatos reflejan una realidad donde las víctimas no son únicamente quienes participan en actividades ilícitas, sino también hijos, madres y familias enteras que terminan pagando el costo de la violencia.
