Instituto de la Juventud Michoacana
La 76 Legislatura aprobó reformas para exigir al menos tres años de residencia en el estado a quien aspire a encabezar el Instituto de la Juventud Michoacana.

Omaida Melissa García | ClsComunica

Morelia, Michoacán a 07 de mayo de 2026.- El Congreso de Michoacán aprobó reformas a la Ley de los Jóvenes del Estado para actualizar disposiciones administrativas y establecer nuevos requisitos para quien busque dirigir el Instituto de la Juventud Michoacana.

Con la modificación al artículo 10, se determinó que la persona titular del instituto deberá acreditar una residencia mínima de tres años en Michoacán.

La reforma fue avalada durante sesión extraordinaria de la 76 Legislatura y deriva de una iniciativa presentada por el diputado Carlos Alejandro Bautista Tafolla.

Además del requisito de residencia, las modificaciones también actualizan referencias legales dentro de la norma, sustituyendo el nombre de la extinta “Secretaría de Política Social” por el de “Secretaría del Bienestar”, en concordancia con la actual estructura del gobierno estatal.

Las diputadas Grecia Jennifer Aguilar Mercado y Sandra María Arreola Ruíz, integrantes de la Comisión de Jóvenes y Deporte, señalaron en el dictamen que ampliar el tiempo de residencia busca garantizar arraigo, experiencia y conocimiento de la realidad social de las juventudes michoacanas.

El Congreso argumentó que quien encabece el Instituto de la Juventud debe conocer las problemáticas económicas, sociales y culturales de las distintas regiones del estado.

La iniciativa también busca fortalecer la certeza jurídica y actualizar el marco legal que regula las políticas públicas dirigidas a jóvenes.

En su exposición de motivos, Bautista Tafolla sostuvo que las reformas permitirán contar con una legislación “clara y moderna” acorde con las instituciones encargadas de atender a este sector.

Aunque el ajuste legal apunta al fortalecimiento institucional, el debate de fondo será si el requisito de residencia garantiza mejores perfiles o si termina convirtiéndose en un filtro político adicional para limitar aspiraciones.

¿El arraigo territorial asegura una mejor representación de las juventudes o el reto sigue estando en la capacidad y resultados de quienes ocupan el cargo?

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