Norma Elisa Valencia Farías para Pride Michoacán
Colaboración
Las políticas públicas para quienes habitamos la sexodisidencia que han sido más exitosas comparten tres elementos clave: Dejar las acciones aisladas e implementar transversalidad institucional, recabar datos y evaluación continua de los programas y fundamentalmente son servicios concretos, no solo discursos o campañas.
En Michoacán y sus municipios, el principal problema no es solo la ausencia de política pública con enfoque a la diversidad sexual, sino la falta de implementación real, coordinación y evaluación de las que existen.
Mientras Brasil tiene una política de salud a nivel nacional para personas LGBT que integra atención médica, salud mental, VIH, y atención trans en todo el sistema de salud público, también incluye uso de nombre social, capacitación al personal médico y operativo del sistema de salud y acceso específico a servicios; en Michoacán hay esfuerzos aislados, pero no existe un programa integral transversal con cobertura real en todo el sistema estatal.
Mientras en Canadá hay capacitación obligatoria al personal de salud en atención inclusiva, que evalúa hospitales según políticas de trato digno, no discriminación y protocolos inclusivos; en Michoacán la capacitación suele ser opcional o inexistente, lo que mantiene prácticas discriminatorias y perpetúa las barreras de acceso a los servicios médicos.
Mientras en Estados Unidos a pesar del retroceso que los derechos de las personas LGBT+ están sufriendo hubo un momento donde por ley existía una recolección sistemática de datos sobre orientación sexual e identidad de género en todos los servicios a fin de diseñar políticas focalizadas y medir desigualdades reales; existían Programas específicos de salud mental para jóvenes LGBT financiados por el presupuesto público; Ofrecían salud, vivienda, empleo, asesoría legal y apoyo social en centros comunitarios; en Michoacán ni siquiera hemos empezado a hablar de eso.
Mientras algunos países de la OCDE implementan programas específicos para la prevención del bullyng, la visibilidad lgbt y la formación docente para la inclusión, en Michoacán seguimos cuestionando los uniformes neutros.
Estados como la Ciudad de México han pasado de políticas simbólicas a políticas estructurales medibles. Estado de México están en transición con avances en diagnóstico y focalización. Pero Michoacán está rezagado no solo en diseño, sino en implementación real y es que el problema central no es la falta total de ideas, sino la falta de institucionalización, la falta de recolección sistemática de datos y la falta de continuidad política de los funcionarios en turno.
Los estados que mejores resultados tienen en política pública, es porque tienen estructuras formales dentro del gobierno, no solo eventos o campañas para la foto; generan datos propios con instrumentos validados; implementan programas concretos que inciden en una problemática específica, pero sobre todo evalúan y ajustan las propias políticas.
En Michoacán las acciones son simbólicas, con eventos y pronunciamientos, pero no hay continuidad entre administraciones o funcionarios, no hay un sistema de indicadores, y principalmente se nos exige más a la sociedad civil que a las autoridades.
Y para las personas trans el panorama es aún peor, pues son las políticas públicas más exitosas aquellas que son servicios concretos, no campañas, que están dentro del sistema público, pero fundamentalmente tienen datos y resultados medibles.
En Michoacán no hay infraestructura pública especializada, no hay acceso sistemático a hormonización, no hay programas económicos ni laborales, no hay datos, no hay capacitación real, no hay justicia.
Esto no es solo rezago es ausencia de política pública trans funcional y voluntad política de las personas en ejercicio de la función pública en turno.
Desde la construcción del LABORATORIO NACIONAL DE BUENAS PRÁCTICAS LGBTERAS EN POLITICA PÚBLICA Y DESARROLLO LEGISLATIVO de la Alianza Nacional de Marchas LGBT+ México y Pride Michoacán sabemos que las cosas pueden hacerse bien, sin simulación y sin ambición de figurar solo por la fotografía.
Norma Elisa Valencia Farías. Secretaría General de Pride Michoacán, Integrante de la Comisión dictaminadora del Laboratorio Nacional de Buenas Prácticas LGBTeras en política pública y desarrollo legislativo de la Alianza Nacional de Marchas LGBT+ México.
Es psicóloga, servidora pública, especialista en políticas públicas para personas LGBT+ y activista por los derechos humanos. Su trabajo busca transformar las demandas sociales en acciones institucionales, convencida de que la igualdad se construye con evidencia, participación ciudadana y políticas públicas que generen cambios duraderos.
