En la Opinión de Pride Michoacán
Antes de la llegada del internet y las aplicaciones de citas, la comunidad lgbt en Morelia desarrollo toda una red de espacios, códigos y métodos de conquista que funcionaban de manera casi clandestina. Entre años setenta y finales de noventa, la ciudad era profundamente conservadoras, marcada por la influencia religiosa y social católica por lo que muchas personas sexodiversas tenían que vivir parcialmente ocultas. En ese contexto los lugares de encuentro adquirieron un valor enorme, no solo servían para ligar o conocer personas, sino para también para sentirse seguros y acompañados.
Uno de los primeros puntos de reunión lgbt en Morelia fue en la plaza carrillo, conocida durante décadas como la “zona de tolerancia” de la ciudad. Durante los años setenta ochenta y parte de los noventa, plaza carrillo era vista como uno de los pocos lugares donde hombres homosexuales, personas trans y trabajadores sexuales podrían convivir relativamente lejos de vigilancia familiar. Las noches alrededor de carrillo tenía una dinámica particular, cantinas, hoteles baratos, bares y cine creaba un ambiente donde era sencillo pasar desapercibidos. Muchas personas lgbt caminaban por zonas “dando la vuelta” esperando contacto visual o señas discretas de interés.
La “vuelta mágica”
Uno de los métodos más comunes era “dar la vuelta”. En Morelia existió una práctica conocida como “la vuelta mágica” relacionada con caminar repetidamente por ciertas calles y plazas del centro para reconocer a otros a otros hombres homosexuales. Este tipo de ligue funcionaba mediante señales sutiles, contacto visual prologando, caminar varias veces por el mismo lugar o coincidir constantemente en una misma banca o esquinas. Según testimonios y registros históricos, estas dinámicas alrededor de la catedral y zonas cercanas del centro histórico.
Estos lugares no eran oficialmente “bares gays”, porque en aquellas épocas no existían negocios abiertamente dirigidos a la comunidad lgbt en Morelia. Sin embargo, dentro del ambiente local ampliamente conocidos. Muchos funcionaban mediante recomendaciones entre amigos o rumores.
Cines, baños y refugios invisibles
Otro lugar importante fue el antiguo cine arcadia, inaugurado en 1988 dentro de la zona de tolerancia. Aunque públicamente operaban como cine convencional, con el tiempo se volvió un punto de reunión masculina donde ocurrían encuentros discretos. Como ocurrían en muchas ciudades mexicanas antes del internet, algunos cines se transformaron en espacios semiclandestinos para el ligue homosexual masculino, especialmente en funciones nocturnas.
Los baños públicos y baños de vapor también tuvieron una enorme relevancia histórica. Los más conocidos fueron los todavía existentes “baños Valladolid”, mencionados en investigaciones académicas como espacios históricos de convivencia lgbt desde antes de los años noventa.
En estos sitios toda una cultura de códigos silenciosos, miradas largas, conversaciones casuales o coincidencias repetidas servían para identificar interés. Para muchas personas gays de Morelia especialmente aquellas que no podrían vivir abiertamente su sexualidad, estos baños representaban uno de los pocos lugares donde podrían sentirse libres sin exponerse demasiado públicamente.
A finales de los años ochenta y principios de los noventa, estos fenómenos importantes fue la llamada “vuelta” alrededor del centro histórico. Hombres homosexuales caminaban repetidamente cerca de la catedral, avenida madero, Villalongín y algunas calles del centro buscando reconocer a otros miembros del ambiente. El ligue dependía completamente de señales visuales y lenguaje corporal porque el miedo al rechazo o a la violencia seguía siendo muy fuerte.
Muchos testimonios señalan que existían horarios específicos para “dar la vuelta”. Después de las 8 o 9 de la noche comenzaban en las plazas y calles céntricas. Algunos caminaban solos, otros iban acompañados para evitar sospechas. Repetir el recorrido varias veces era parte de la dinámica en una época donde todavía existían redadas policiales y discriminación abierta, la discreción era fundamental.
Mujeres trans: resistencia en la noche
Las personas trans tuvieron una presencia importante especialmente alrededor de la plaza carrillo y la zona de tolerancia. Investigación histórica sobre el activismo lgbt en Michoacán señalan que durante los años ochenta y noventas eran comunes los abusos policiales y detenciones arbitrarias contra mujeres trans y trabajadores sexuales. Aun así, muchas de ellas construyeron redes comunitarias y espacios de protección mutua dentro del ambiente nocturno moreliano.
Estudios académicos, varias de las formas de organización lgbt en Michoacán surgieron precisamente para responder a la crisis de sanitarias y combatir el estigma. Esto hizo que algunos bares y espacios convivencia comenzaran a funcionar también como lugares de apoyo emocional y difusión de la información sobre salud sexual.
Rojas: el inicio de la visibilidad
El gran cambio ocurrió en 1997 con la apertura del legendario con las rojas pop, mejor conocido como “rojas”. Este bar se convirtió en el primer gran espacio lgbt visible y relativamente seguro en Morelia.
La historia de rojas es especialmente importante porque rompió con la lógica completamente clandestina que había dominado durante décadas. Sofía rojas explico en entrevistas que la idea surgió debido a que muchos de sus amigos provenientes de bellas artes y del ambiente artístico eran homosexuales y no tenían un lugar digno donde convivir.
Las fiestas privadas y la ciudad secreta
Otro método importante de conquista eran precisamente las fiestas privadas. Debido al miedo social. Muchas reuniones lgbt se hacían de manera discreta en departamentos o casa de amigos. Ahí se organizaban cumpleaños, reuniones con música y convivencia donde las personas podrían expresarse libremente sin el riesgo a ser observados por familia o vecinos conservadores.
La década de los noventa vio el surgimiento de pequeñas redes de activismo lgbt en Morelia. Aunque todavía no existían las grandes marchas actuales, comenzaron a aparecer grupos de apoyo y espacios comunitarios relacionados con prevención del VIH y derechos humanos. Esto ayuda a transformar gradualmente la percepción pública de la diversidad sexual de la ciudad.
De la clandestinidad al ambiente comercial
Ya entrando a los años 00’s, comenzaron a surgir nuevos espacios de ambiente que continuarían la evolución iniciada por rojas. Décadas después aparecieron Soho club-bar, k-centro Morelia, la caverna o mama no lo sabe, reflejando una ciudad mucho más abierta que Morelia clandestina de los años ochenta.
Sin embargo, la memoria histórica lgbt de Morelia sigue profundamente ligada a aquellos espacios pioneros, plaza carrillo, hoteles céntricos, cine arcadio, baños de vapor y especialmente rojas, todos ellos fueron mucho más que simples lugares de ligue. Representaron refugios emocionales y espacios de resistencia en una época donde existir abiertamente como persona lgbt podría significar rechazo social, violencia o discriminación.
JULIÁN GABIRIO.
Psicólogo, estudiante de enfermería, defensor de los derechos de personas lgbt. Comprometido con el cambio social y el conocimiento para las nuevas generaciones.
