Omaida Melissa García | ClsComunica
Zitácuaro, Michoacán, 19 de agosto de 2026.- La diputada local Brissa Arroyo Martínez afirmó que el reconocimiento a las comunidades indígenas mazahuas representa una forma de reconocer las raíces de Michoacán y atender una deuda histórica con los pueblos originarios.
Durante la Sesión Solemne por el 215 aniversario de la instalación de la Suprema Junta Nacional Americana, la legisladora destacó que las oportunidades de desarrollo para Michoacán y Morelia deben construirse junto con los pueblos indígenas y afromexicanos.

Arroyo Martínez señaló que la entrega de la Condecoración “Suprema Junta Nacional Americana” a las Comunidades Indígenas Mazahua con Autogobierno representa un reconocimiento a la diversidad cultural y lingüística del estado.
Sostuvo que los pueblos originarios son parte fundamental de la identidad de Michoacán y también tienen un papel en la construcción de su futuro.
La legisladora planteó fortalecer, desde el Congreso y en coordinación con las comunidades, las condiciones para garantizar justicia social, libertad y autonomía, mediante el diálogo y el respeto.
Arroyo Martínez recordó que ha mantenido trabajo con comunidades originarias de la región Oriente, entre ellas mediante el respaldo a un albergue que atiende a mujeres indígenas en situación de violencia.

También coincidió con Amancio Sánchez Durán, presidente del Consejo de Autogobierno de la comunidad indígena de Francisco Serrato, quien durante la ceremonia señaló que la lucha de los pueblos originarios continúa en temas como justicia, libertad, independencia, autonomía y protección del medio ambiente.
A la ceremonia acudieron también Emilia Rojas Espinoza, secretaria del Consejo de Autogobierno Indígena de Donaciano Ojeda, y Yesenia Contreras Mercado, consejera-contralora de la comunidad de Cresencio Morales.

La condecoración fue otorgada por la 76 Legislatura en reconocimiento a la organización colectiva de las comunidades, la defensa de sus derechos, el ejercicio de su autonomía y el fortalecimiento de mecanismos de participación ciudadana.
El reconocimiento simbólico abre ahora una pregunta sobre las acciones que deben seguir: ¿cómo convertir este reconocimiento a los pueblos originarios en políticas públicas que garanticen efectivamente su autonomía, justicia y bienestar?
