Benjamín Álvarez | Clscomunica
Apatzingán, Michoacán a 07 de noviembre de 2026.- La disputa criminal por el control territorial mantiene a Apatzingán bajo una crisis de seguridad que combina enfrentamientos armados, ataques con drones explosivos, colocación de minas terrestres y desplazamiento forzado de familias que abandonaron comunidades rurales ante la falta de condiciones para permanecer en sus hogares.

La problemática se concentra principalmente en la zona serrana del municipio, una región estratégica de Tierra Caliente donde los grupos criminales buscan mantener presencia sobre caminos rurales, comunidades y actividades económicas.
Durante 2026, los habitantes han enfrentado una nueva dinámica de violencia marcada por el uso de explosivos improvisados, ataques tecnológicos y restricciones para movilizarse por zonas donde existen riesgos de artefactos ocultos.
El Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán identificó al municipio como uno de los puntos con mayor incidencia de hechos violentos en Tierra Caliente, con periodos de incremento en homicidios y agresiones contra población civil.
Ante la situación, autoridades estatales y federales mantienen operativos con participación de la Guardia Civil, Ejército Mexicano y Guardia Nacional, con acciones enfocadas en vigilancia, aseguramiento de explosivos y desmantelamiento de infraestructura criminal.
La nueva cara de la violencia: drones con explosivos
Uno de los principales cambios registrados en la región es el uso de drones adaptados para transportar artefactos explosivos improvisados.


En enero de 2026, autoridades estatales informaron el aseguramiento y desactivación de 48 explosivos improvisados en una zona serrana de Apatzingán, algunos diseñados para ser empleados mediante drones.
De acuerdo con reportes periodísticos y autoridades municipales, al menos 23 comunidades de la zona serrana han sido atacadas mediante explosivos lanzados desde drones.
La utilización de esta tecnología criminal también se ha detectado en otros municipios michoacanos, aunque Apatzingán permanece como uno de los principales puntos afectados por esta modalidad.
Los caminos convertidos en zonas de peligro
Además de los ataques desde el aire, habitantes enfrentan el riesgo de minas terrestres colocadas en caminos y zonas de tránsito comunitario.
Estos artefactos han provocado víctimas mortales y personas lesionadas, además de limitar las actividades diarias de quienes dependen de los caminos rurales para trabajar o trasladarse.
La regidora María del Carmen Zepeda informó que en al menos ocho comunidades se han registrado hechos relacionados con minas terrestres, así como daños en viviendas, escuelas y vialidades rurales.
La existencia de explosivos también representa uno de los principales obstáculos para el retorno de familias desplazadas.
Comunidades que dejaron de tener habitantes
El desplazamiento forzado se convirtió en una consecuencia directa de la violencia, toda vez que el informe Travesías forzadas. Desplazamiento interno en México, elaborado por la Universidad Iberoamericana, ubicó a Apatzingán como el municipio michoacano con mayor número de personas desplazadas documentadas durante 2025, con mil 722 habitantes afectados.
En 2026, autoridades estatales reconocieron la atención a familias desplazadas, en tanto que el secretario de Gobierno, Raúl Zepeda Villaseñor, informó que 20 familias de comunidades rurales recibían apoyo alimentario y seguimiento institucional, aunque permanecían principalmente con familiares dentro del municipio.
La Salatera, Acatlán y El Capire son algunas de las comunidades señaladas como afectadas, debido a que la violencia provocó que quedaran prácticamente sin habitantes.
A esta lista se suma Guanajuatillo, donde familias abandonaron sus hogares por temor a ataques y por la presencia de minas en zonas cercanas.
Una emergencia social en Tierra Caliente
La crisis de seguridad modificó la vida comunitaria en Apatzingán, ya que habitantes desplazados han denunciado viviendas abandonadas, saqueadas o destruidas, escuelas afectadas por disparos, caminos rurales inseguros y pérdidas económicas derivadas de la imposibilidad de continuar actividades agrícolas.
La situación mantiene a comunidades rurales atrapadas entre la presencia de grupos criminales y los operativos de seguridad, con un impacto que alcanza la movilidad, la educación y la economía local.
El uso de drones explosivos y minas forma parte de una tendencia nacional en la que organizaciones criminales utilizan artefactos improvisados para defender territorios, atacar corporaciones de seguridad e intimidar a la población.
Con corte al 7 de noviembre de 2026, Apatzingán acumula registros de 23 comunidades serranas atacadas con drones explosivos, ocho localidades con hechos relacionados con minas terrestres, tres comunidades prácticamente deshabitadas —La Salatera, Acatlán y El Capire—, 20 familias desplazadas atendidas por el gobierno estatal, mil 722 personas desplazadas durante 2025 y 48 artefactos explosivos improvisados asegurados y desactivados en enero de 2026.
