Omaida Melissa García | ClsComunica
Morelia, Michoacán a 10 de Abril de 2026.- A siete años del crimen, el secuestro y asesinato del presidente municipal de Nahuatzen, David Eduardo “N”, cerró con una sentencia de 140 años de prisión contra Christian “N”, su entonces pareja sentimental.

Un juez de oralidad penal con sede en Uruapan la encontró responsable del delito de secuestro agravado, tras una investigación que durante años apuntó a un entorno cercano de la víctima.
La resolución incluye una multa superior a los 2 millones de pesos, el pago de 5 mil días de salario mínimo a favor de víctimas indirectas, así como la reparación del daño por gastos funerarios, estimados en más de 513 mil pesos. También se ordenó la suspensión de sus derechos político-electorales durante el tiempo que dure la condena.
Un crimen con señales desde el inicio
David Otlica Avilés fue privado de la libertad la madrugada del 23 de abril de 2019, en la comunidad de San Isidro, donde despachaba como alcalde.
De acuerdo con lo expuesto en audiencias judiciales, fue sustraído de su domicilio a golpes y llevado por integrantes de la familia de Christian “N”, en un vehículo tipo Mustang, propiedad de la madre de la hoy sentenciada.
Desde entonces, una de las principales líneas de investigación apuntaba a un conflicto interno, más que a las tensiones políticas que el alcalde mantenía con comunidades indígenas.
Horas después, su cuerpo fue localizado en las inmediaciones de la localidad de Las Mesas, en el municipio de Coeneo. El cadáver presentaba signos de violencia: estaba atado de manos y pies, además de amordazado, y fue abandonado cerca de un tiradero clandestino de basura.
Investigación que no se cerró
En un primer momento, el suegrastro de la víctima fue vinculado a proceso. Sin embargo, la investigación nunca se dio por concluida.
Durante años persistió la sospecha sobre la participación de su pareja sentimental, lo que derivó en nuevas líneas de indagatoria que finalmente permitieron la ejecución de una orden de aprehensión en su contra.
La sentencia dictada esta semana confirma esa hipótesis inicial: el crimen se gestó dentro del círculo más cercano del alcalde.
El Poder Judicial de Michoacán sostuvo que el fallo forma parte de su compromiso para garantizar justicia en casos de alto impacto, aunque el caso deja abierta la discusión sobre la violencia que se gesta en entornos privados y que termina por irrumpir en la esfera pública.
